jueves, 23 de febrero de 2012

Doce menos cuarto: 19.09

Soy capaz de hacer cualquier cosa. Plenamente, sin dudar. Quiero verte. Necesito mirarte a los ojos y ver el reflejo de todo lo que hemos hecho, de todo lo que has visto en mi. Saber que nos pertenecemos y contemplar todo lo que he estado buscando en los ojos de otras personas.

Me iría corriendo, vendría a buscarte y cuando alcanzara verte a lo lejos tendría tanto miedo que no temería nada.

jueves, 19 de enero de 2012

Who sees?

Normalmente la literatura no es algo intrínseco en el alma humana y mucho menos en su naturaleza.
Tampoco es ningún instinto, como el de supervivencia, innato en uno mismo. Podríamos decir que son una serie de fuerzas, percepciones y cúmulos de pequeños átomos de realidades que incitan a ello.
¿Qué era para los antiguos? Democracia, libertad, honor.
¿Y para los del medievo? Libertad y honor.
Los modernos versados en otra realidad con el ansia genesíaco.
Y ya en la contemporaneidad con una sin-democracia, sin-honor y con la libertad cuestionada, orgullosa, especulativa y egoísta que caerá previsiblemente en las garras de la distopía ishigura.

Pero siempre llega el momento en que alguien/algo te recuerda que ese no es tu mundo, que eres diferente aún sintiendo todas y cada unas de las prerrogativas

(...) y que hoy en día tener ideas propias es peligroso,

es el momento en que pasas pagina. Dejando atrás el vidrio ahumado y entrando en un nuevo despertar.

En este nuevo tránsito nace Aristófanes explicándote su mito que tiene como origen la pérdida de nuestra media naranja cuya solución se resuelve con la metáfora romántica de la vida.
Nos habla de un amor idílico, desinteresado y que nos pasamos una vida buscándo... ¿Y si no es más que la Providencia que actúa, sin darnos la cara?

Porque la literatura es algo que buscas toda la vida, buscando la completa dualidad pero que sin embargo, en tanto que eres creación, es tu complemento.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Profecías que son siempre ciertas

- Me encuentro como si durante todo este tiempo he estado intentado demostrar algo que no soy. La verdad es algo que, siempre, le ha pasado a alguien, ¿no? Ahora está muy de moda, en cierta manera es muy romántico todo, y yo había perdido esa esencia.
- Ya...
- Nunca me había observado. Y ahora es como si me hiciera un examen cada día ¿sabes? He adivinado qué me gusta, y no aquello que le gustaba a los demás y yo decía convencidamente "pues sí a mi también pues... porque queda mejor"
- Te gustaba el sushi porque estaba de moda, me acuerdo. Hubo una temporada por la que casi cada día comías sushi sin parar. No tenías término medio. Bueno, en realidad no tenías opinión propia.
- Gracias... En realidad siempre he dejado que elijan por mí, cosas esenciales como "qué comemos hoy" o "deberías estudiar de esta manera y no como haces tú", "que horrible vas, quítate eso y ponte esto"...
- ¿Y ahora?
- Todo es diferente, tengo autonomía propia y además siento como si me he desprendido de todo lo demás, pero no dejo de darle vueltas a una cosa. Cada día sueño con que entro en una plaza enorme, totalmente vacía, y de repente, aparece una puerta que se abre detrás mío y tengo la impresión de que he de entrar y buscar algo, pero mis pasos se hacen cada vez más lentos, más austeros.
- ¡Vamos bien! Ni he estudiado a Freud, ni siquiera a Jung...
- Pfff...
- Pero si tuviera que decirte algo, te diría lo siguiente. Quizás ese algo que buscas, mientras lo estés buscando, no lo encuentres en la forma en que lo estás buscando.
- ¿Y si dejo de buscar?
-¿Qué quieres encontrar?
- No quiero encontrar nada. Cada vez que encuentro algo no me he doy cuenta de qué es lo que tengo entre mis manos y acabo por perderlo. Parece el pez que se muerde la cola: busco, encuentro, pierdo, busco, encuentro, pierdo...
- Deja de buscar en sueños, encuéntralo en ti mismo y déjalo perder cuando sea necesario.